Proyectar una calle en Barrio Universitario no es lo mismo que hacerlo en Lomas de San Andrés. En el primero te encuentras con rellenos antrópicos y napas altas por la cercanía al río; en el segundo el suelo es más firme, de origen sedimentario, pero con cortes que exigen un paquete estructural distinto. Esa heterogeneidad define el diseño de pavimento flexible en Concepción. El equipo técnico aborda cada proyecto con un análisis de tránsito y caracterización de la subrasante, aplicando metodologías AASHTO. El objetivo no es solo cumplir con la norma, sino que la carpeta asfáltica resista las cargas previstas sin deformarse prematuramente. En zonas de baja capacidad portante, complementamos el criterio estructural con ensayos Proctor para verificar la compactación de las capas granulares, y con CBR vial cuando el estudio de tránsito indica ejes equivalentes elevados.
El número estructural no basta: en Concepción la vida útil del asfalto la define la calidad de la subrasante compactada y el control del drenaje profundo.
Preguntas frecuentes
¿Qué método de diseño aplican para el pavimento flexible en Concepción?
Utilizamos el método AASHTO 93, que es el más difundido en Chile para vías urbanas e interurbanas. Determinamos el número estructural requerido a partir del tránsito de diseño, la capacidad de soporte de la subrasante medida con CBR y los coeficientes de drenaje ajustados al régimen de lluvias de la Región del Biobío.
¿Cuánto cuesta el diseño de un pavimento flexible en Concepción?
El rango de honorarios para un diseño completo, que incluye estudio de tránsito, exploración de subrasante, ensayos de laboratorio y memoria de cálculo estructural, fluctúa entre $760.000 y $2.382.000, dependiendo de la longitud del trazado, la cantidad de puntos de exploración y la complejidad del estudio de tránsito requerido.
¿Ensayan la subrasante o solo trabajan con datos de laboratorio?
El diseño parte siempre de una campaña de exploración en terreno. Extraemos muestras de calicatas o sondajes, ejecutamos ensayos de CBR inalterado y determinamos la humedad natural y la densidad en sitio. Esa información, junto con los ensayos de clasificación en laboratorio, alimenta el modelo estructural. No diseñamos solo con datos bibliográficos.