La batería de tamices se monta sobre el vibrador electromagnético. El hidrómetro 152H flota en la probeta con el dispersante. Así arranca cada jornada de granulometría en nuestro laboratorio. Concepción exige precisión en la curva granulométrica. Los suelos del Gran Concepción van desde arenas del Biobío hasta limos del Andalién. La respuesta sísmica de cada perfil depende directamente de la distribución de tamaños. El ensayo CPT en la ribera norte del río confirma lo que la granulometría anticipa: estratos con potencial de licuefacción. Una mala clasificación del suelo fino dispara los costos de excavación y drenaje. El tamizado por lavado separa la fracción gruesa. El hidrómetro mide la sedimentación de finos durante 24 horas. Ese par de datos define el comportamiento del terreno bajo carga sísmica.
La fracción bajo malla #200 define la respuesta sísmica del suelo en Concepción. Sin hidrómetro no hay clasificación confiable.
