Los contrastes entre el centro de Concepción y el sector de San Pedro de la Paz ilustran la variabilidad del subsuelo penquista. Mientras en el casco histórico predominan los depósitos fluviales del río Biobío con lentes de arena, hacia la laguna Grande aparecen arenas finas limosas cuya compacidad relativa suele ser inferior al 40% en estado natural. Esta diferencia, que puede pasar desapercibida durante la etapa de anteproyecto, define el éxito o fracaso de una cimentación superficial. El diseño de vibrocompactación aborda precisamente esa heterogeneidad, induciendo una densificación controlada mediante vibradores de aguja que reorganizan la estructura granular del suelo. La experiencia en la zona indica que sin una caracterización previa con ensayo CPT en los sectores aluviales y una verificación con granulometría de los finos presentes, los parámetros de diseño pueden desviarse de la respuesta real del terreno.
En arenas sueltas del Biobío, una malla bien calibrada puede elevar la compacidad relativa del 35% al 80% en una sola pasada.
